Friday, May 13, 2011

Yo Soy Boricua, mi dolor es Puerto Rico

     Este es mi primer blog. Con esta entrega quisiera darme a conocer. Soy un tipo como cualquier otro, que salió de la isla hace 16 años y a quien el terruño hala todos los días. Quisiera regresar, pero estoy en Florida trabajando como pastor de una iglesia hispana pequeñita, creyendo con todo mi corazón que Dios me quiere acá.
     Mi conexión más cerrada con Puerto Rico es endi.com y es a través de ese site que me entero de todas las barbaridades que están haciendo los narcos y los políticos en mi terruño. Para que tengan una idea más acertada de quien soy, déjenme hablarles un poco de mí. Voy a tratar de ser lo más honesto posible, o sea, que no voy a tratar de verme bien, sino de verme claramente. Quizás no me perciban muy atractivo, pero lo harán más claramente. ¿OK?
    Soy alguien a quien todo le fue bien siempre. Fui el mayor de tres, el que mejor la pasó de los tres y el que más atención recibió de sus padres. Sin embargo, fui mentiroso desde pequeño y me envolví en darle a mi cuerpo lo que este deseaba desde temprano; por esta razón, comencé a actuar como adulto cuando aun no tenía la madurez necesaria para hacerlo.
     Aprendí mucho acerca del sexo, pero nunca del amor. Me convertí en un maestro de las emociones, pero no aprendí nada acerca de los sentimientos. Me casé muy enamorado, muy joven, pero nunca supe apreciar lo que mi esposa me ofreció; por lo tanto, aunque estuve casado por veinte años con ella nuestro matrimonio no duró lo que había prometido: hasta que la muerte nos separara.
     Así las cosas, estudié derecho, me fue bien, fui respetado, pero no duré como abogado, porque tenía amantes, las drogas, y éstas, no perdonan. Terminé preso, el Oso Blanco, la 1072, la 308, y finalmente, en esa última cárcel, conocí que el vacío que había en mi corazón sólo podía ser llenado por Dios.
     Desde ese día, mi vida cambió.
     Usé drogas desde los 13 años y hasta los 44; 31 años de uso continuo de marihuana, pastillas de todo tipo, Cocaína, Heroína y Meta Anfetaminas, Alcohol, Tabaco, you name it. Me hice daño, dañé a los míos. Y puedo decir que lo hice porque era un adicto, un esclavo, un ignorante que no me daba cuenta de lo que me hacía y lo que le hacía a los que estaban a mi alrededor, a los que más me amaban. Esa era mi excusa.
     Pero hoy me pregunto: "Estos políticos del patio que venden y se enriquecen de vender nuestro país sin siquiera sonrojarse, ¿qué excusa tienen? ¡Ellos no son adictos! ¡Ni siquiera al poder, porque el poder está en la Metrópoli a la cual ellos se esclavizan! ¿Qué los mueve?"
     Y cuando pienso en los narcos que envenenan la juventud de mi tierra: ¿En qué piensan? ¿Será que tener un apartamento en Los Mirtos o en Nuestra Señora de Covadonga, o en el caserío que sea, con el piso de mármol y televisores flat de 50' y autos del modelo que les dé la gana vale la pena, cuando van a morir en la cárcel a los 70 años, o a los 20 tiroteado en el punto? ¿En qué están pensando? ¿No se dan cuenta que los niños que serán adictos pueden ser los hijos de ellos? ¿No les duele que en Puerto Rico mueran tiroteados mil personas al año?
     A mí sí me duele. Yo me crié en el Viejo San Juan, bajando a La Perla sin tener miedo. Vibí en el Barrio Obrero, cuando se podía caminar por el Barrio a las 11 de la noche. Durante los 60, caminaba a pié desde Villa Nevárez hasta el Barrio sin miedo de que me asaltaran por toda la Ponce de León. ¿Quién se atreve hacer eso ahora?
     ¿No les duele a ustedes?